12 enero, 2011
19 diciembre, 2010
INVIERNO ES LO QUE PASA
"La plaza se encoge, los ojos se llenan, las misas se corren y el viento alardea. Los pasos se pasan y el júbilo moquea. La frente se arquea y los viernes se borran. La risa se aplana y el silencio se afea, el cenicero se ahorca y las letras se mean, el aroma envejece, las putas planean y el reloj se descose."
14 diciembre, 2010
RELATO SONORO nº1
RADIO KAMCHATKA
Guión Literario – Relato Corto pr.1 Tiempo
NARRADOR
21 de Noviembre del gélido invierno de 1947. Embebidas por la noche, las calles de París se ramifican ausentes, poseídas por el determinismo de aquel martes sin nombre que parece hubiera amanecido con el único propósito de mermar espíritus. Tras las últimas luces, Warlock sale a vagar y divagar sobre el tiempo, entre los paquidermos urbanitas, bajo la luna. De pronto, algo le carcome el vientre. Lo más probable es que ese vacío que implosiona entre sus vísceras no sea más que simple y llano hambre, pero Warlock sospecha de aquello que cada mañana, al hojear la prensa, le sopla tras la oreja a modo de advertencia. Dónde duermen las tapas del cuaderno, se pregunta agitado el muchacho, queriendo saber cómo compartimenta el destino las cucharadas de té.
WARLOCK
“¿Qué pretendes, arpía, con ese tic-tac incesante?”
NARRADOR
…se dice inquieto. Junto a la estatua del bombín, los bancos de la plaza hacen piña en torno a la compasión de un pequeño fuego, ajenos al paso meditabundo del efebo de cabellos cobrizos. La noche se impone férrea ante el errante, decidida a ocultar respuestas. Al mismo tiempo, el quinteto caducifolio entona una marcha nihilista ante la que Warlock sólo apresura el paso. De pronto, un pasquín que navegaba sobre las cornisas y los miedos llega a parar a la escalinata de la Nota Amarga, frente a los botines del muchacho. Reza así…”
LUCRÈCE (VOZ)
“Respira. No es más que efervescencia y pragmatismo. Ahora, menos es más, es el mañana. Allí, más será menos, y menos vivirás”.
NARRADOR
“Acto seguido, un soplo glacial secuestra el papelucho. Warlock siente en sus huesos el saludo del frío cruel.
WARLOCK
“Necesito vino. Vino y charla, comprimidos de dualidad para esta noche perversa”.
NARRADOR
La esquina del Boulevard Saint-Germain con la rue Danton mostraba la entrada al popular callejón Malheureux, donde putas y pintores se amanceban cada madrugada sobre las escalinatas, camuflados como sombras de un farol. Unos metros más allá, un par de metafísicos nórdicos cautivados por el opio juegan a rascarse el ojo con el codo frente a la puerta del gran Café de Flore. Dentro, el aroma a vino y tabaco seco se entremezclan con las notas de un piano. Sobre el pequeño escenario, Agobart apura el cigarrillo antes de la siguiente pieza…
******Canción: Ce N’est Rien, Julien Clerc******
WARLOCK
“Buenas noches, una copa de Languedoc, por favor”
NARRADOR
Sobre la barra, un hombre corpulento tantea hebrio a retratar en su cuaderno los labios de Lucrèce. En el salón, la velada discurre entre el bullicio de los feligreses.
WARLOCK
“Si sus trazos la ofenden, madàme, le aconsejo que le invite a una ronda más. Caerá por su propio peso.”
LUCRÈCE ZOLA
“No veo por qué razón debiera seguir los consejos de un desconocido. ¿Acaso no es París la cuna del beodo? Infestadas sus galerías de obras delirantes…“
GRACIA
“…de obras delirantes y bermejos promiscuos, diría yo. Gracia Paredes [le tiende la mano], ¿y usted?”
WARLOCK
“Warlock Gilpatrick, a su servicio. Supongo que tampoco encuentra razón alguna para confiarle su nombre a un desconocido, señorita…”
LUCRÈCE ZOLA
“…Lucrèce, Lucrèce Emiliène Lefevre.”
GRACIA
“¿…a qué se dedica usted, Sr. Gilpatrick?”
WARLOCK
“Warlock, por favor, llámenme Warlock. […] Bien, Si se refiere a qué es lo que me da de comer, y de beber, confieso ser un soberano afortunado en este mundo de manufactura. Crecí en el seno de una familia acomodada de un pueblo cerca de Longford, en Irlanda. Mi padre regentaba una pequeña fábrica de telas, aunque apenas lo veía. Prácticamente me crié bajo las faldas de mi abuela materna… Es curioso, a día de hoy todos están muertos, salvo ella. Toda una vida dedicada al textil para llegar al Infierno envueltos en buena seda…”
LUCRÈCE ZOLA
“¿…al Infierno?”
WARLOCK
“Bueno… no poseo una opinión muy clara sobre la existencia de Dios… Sin embargo, tengo la certeza de que, si existe, nos mandará a todos al Infierno.”
LUCRÈCE ZOLA
“¿Y qué razonamiento le lleva a tan descabellada certeza?”
WARLOCK
“Si yo fuera él, evitaría convertir el edén en un prostíbulo como este, infestado de pecadores”
LUCRÈCE
¿Continuamos hablando de Dios o se trata de usted?
GRACIA
“Delirios de grandeza…”
WARLOCK
“¡Benditos…!”[énfasis] ”…delirios de grandeza. Y bendito vino de Languedoc. Qué sería de nosotros sin esas magníficas averías mentales que la vida endulzan. ¿Les apetece una copa?”
GRACIA
“Adelante. Siempre y cuando…” [money]
WARLOCK
“…siempre!, señorita Paredes. Puede considerarme un caballero. De hecho, en ocasiones incluso yo lo hago.”
GRACIA
“Entonces, caballero, ¿qué hace en París?”
WARLOCK
“Mis padres me legaron una generosa herencia. No la administro todo lo bien que debiera, pero… por el momento no me veo en la necesidad de buscar empleo. Es más, detesto los empleos.
LUCRÈCE
“De modo que su historia se reduce a deambular por los cafés de Saint-Germain-des-Prés en busca de compañía.”
WARLOCK
“…de charla, más concretamente. Compañía es algo que no puede no tenerse. Pero sí, grosso modo esa es mi historia.”
GRACIA
“Apasionante…”
WARLOCK
“Acaso, muy de vez en cuando hago jirones de papel y los relleno con poemas.”
LUCRÈCE
“¿Y a qué le escribe, señor Warlock?
WARLOCK
“Al tiempo, sin duda. ¿A qué sino? El tiempo que nos resta hacia la muerte, las horas que dormimos, los días en que un Romeo anónimo cortejaba a una tal Julieta, las divinas comedias y las malditas tragedias que en este mismo instante acontecen… ¿De qué trata, pues, la vida, sino de su propio deterioro?”
LUCRÈCE
“De modo que, finalmente, se confiesa poeta”
WARLOCK
“Nada más lejos de la realidad, madame, ni tan cerca de mis deseos. Lo único que hago es copiar fragmentos de Sartre y otros grandes vagabundos del Quartier... Ojala supiera encarnar lo que veo y siento como lo hacía su amado Molière, o como el gran Shakespeare. Por desgracia, Dios no me colmó de erudición, como a ellos.
LUCRÈCE
“¿Y qué hace, entonces, con todos esos papeles llenos de versos? ¿Los regala…?”
WARLOCK
“Más bien, los reparto por las calles del barrio.
LUCRÈCE
“¿Por Montparnasse? ¿Con qué fin?”
WARLOCK
“Digamos que padezco una extraña afección genética en la base del cerebelo que produce en mi memoria lagunas a medio plazo. Puedo recordar el sabor de esta copa, del mismo modo que recuerdo al detalle mis años de niñez en Irlanda. Sin embargo, todo lo sucedido a medio camino entre el presente y el pasado se diluye en mi mente. Hace varios otoños, recién llegado a Paris, sentía cada noche que un profundo vacío me abrumaba. No conocía a nadie, ni nadie me conocía a mí, de modo que me dispuse a rellenar papeles con versos y sembrarlos por las calles. Pronto comprendí que sólo así combatía a la nada, diseminando ratitos de dulce reflexión, de charla, bajo los bancos de Saint-Sulpice, o entre los caños de las fachadas. Al fin y al cabo, nunca logro recordar el momento en que las escribo, ni tampoco cuándo las reparto. Así, pasear se convierte en un sublime juego de retórica.”
LUCRÈCE
“De modo que no escribe por sí mismo… Vaya, pues casi me convence de lo contrario. ¿Sabe? Cada vez que entro en el Flore pienso: ¿quién será, de entre toda esta jauría de excéntricos y chiflados, el nuevo Saint-Simon, la próxima Marie Curie…”
WARLOCK
“Quién sabe. Quizá todos, o puede que ninguno. No será esta noche, ni tampoco esta ciudad quienes decidan sobre ello. Habrá de pronunciarse el destino y verterse el tiempo.”
GRACIA
“Curioso artificio el Destino, ¿lo has visto alguna vez por aquí, Lucrèce?”
LUCRÈCE
“Jamás, querida. Aunque sí recuerdo leer algo al respecto en un libro de mi padre. Estaba escrito por un sabio griego, Efímedes, creo recordar. Según este, existen 3 tipos de hombres como entes racionales: en primer lugar, se refiere a los comunes como aquellos individuos altamente regidos por influencias externas en todas sus acciones e ideas. En segundo lugar, los sapios destacan por tener una visión propia de su entorno, pudiendo elaborar una postura independiente ante los acontecimientos. En último lugar, los eruditos conforman una pequeña élite intelectual que, tras saberse geniales, enfocan sus vicios y virtudes hacia la inmortalización de lo que un sapio sólo puede hospedar en su mente. Esta maravillosa capacidad de plasmar las más preciosas abstracciones en el arte llevarían a los eruditos, según Efímedes, a la cúspide del Olimpo, al dominio de Atenas.”
GRACIA
“Pues yo no veo ningún erudito por aquí, al menos no en esta zona de la barra.”
WARLOCK
“Puede que encuentre uno al pie de aquella arcada, junto a las escaleras del escenario…”
LUCRÈCE
“¿Se refiere a aquel que bebe solo en la mesa junto al patio lateral?”
GRACIA
“Es… ¡es Berlanga!”
WARLOCK
“Dicen que una adivina de Saint Sulpice le predijo el futuro.”
GRACIA
“Malgastar la fe con alquimistas y videntes… Irlandés ha dicho ser ¿no es así?”
WARLOCK
“Al parecer, le escudriñó que en el siglo XXI, en la tierra donde nació podrán su apellido en el diccionario para dar nombre a un tipo de situación… La ‘situación berlanguiana’.”
LUCRÈCE
“Ya había oído algo sobre él. Dicen que viene cada año a pasar unos días en Montparnasse, que viene para tomar un poco de aire.”
GRACIA
“Luis es un genio, un retratista de su tiempo, desprestigiado por su Gobierno y casi forzado al exilio. Cómo puede España progresar si mantiene a sus grandes mentes maniatadas, o peor, expatriadas y desparramadas a su suerte.”
WARLOCK
“Siempre les quedará París, ¿no es así?”
GRACIA
“Si sólo vinieran a parar aquí figuras como él…”
WARLOCK
“¿Qué más abunda entonces, madame, en la ciudad de la luz, además de grandes creadores, obras delirantes y alquimia?
LUCRÈCE
“Perdedores. Perdedores de tiempo inconscientes de su permanente error. Subestiman el valor de cada gota que cae… la muchedumbre no despierta. Es igual, mineros turbados o virtuosos del carboncillo, confían en sus relojes, ven la vida pasar pero no la observan. Callan, otorgan ante el paso del destino y se sientan a brindar con pipermint por épocas mejores, pasadas o futuras, en este orfanato para adultos. Cuando el acordeón se quiebre y las vigas se desmoronen, todos nos sentiremos satisfechos. Pero hasta entonces, ¿quién lo está?”
WARLOCK
“Creo que Berlanga lo está. Apura su copa cual si fuera la Última Cena y apenas pestañea mientras tanto.”
GRACIA
“¿Considera que en la Última Cena perdieron el tiempo, Sr. Gilpatrick?”
WARLOCK
“Considero que el tiempo es la moneda de la experiencia, y como suele ocurrir en estos tiempos, pagamos un alto precio. La última cena no fue una excepción, pagaron el exceso de sangre de cristo.”
LUCRÈCE
“Espero no caer en el mismo error esta noche… Este vino de retrete siempre acaba por darme migrañas.”
GRACIA
“Nada de migrañas, querida. Estás sana como una flor, aunque tambalees de cuando en cuando…”
WARLOCK
“Señorita Lucrèce, ¿me permite aprovecharme de su espirituoso estado y hacerle una pregunta comprometida?”
LUCRÈCE
“Adelante, siempre y cuando…”
GRACIA
“Siempre y cuando no pregunte por el pasado.”
WARLOCK
“Bien. En tal caso… [silencio prolongado] ¿a qué le teme más?
NARRADOR
Al fondo, un raído cortinón desciende lentamente sobre los candiles de la platea. En un instante, el aire se hace espeso, el cosmos se ralentiza…”
****Sonido Gong****
(silencio ambiental)
NARRADOR
“Warlock supervive tendido sobre el frío mármol que cubre el piso. A su alrededor, la gente permanece ociosa, ajena a lo ocurrido. Al fondo de la barra, Lucrèce y Gracia disfrutan de la noche y filosofean sobre la vida. Nunca cruzaron palabra alguna con ese tal Warlock, no fue más que una charla ilusoria que nunca llegó a ser real, fruto de un cóctel de alcohol y soledad. Warlock brega entre las dos vidas mientras pasan los segundos. A estas alturas, todo es un SUEÑO”
22 noviembre, 2010
Separatismo y dualidad, inconsciencia centrífuga
"Para el Naturalismo era como permanecer en un limbo idílico de sólo congraciarse con aquel joven de aspecto cubista. Solía sentarse a mascar sémola frente a la tienda y pensaba en lo leído la noche anterior. Samartie, su hermana, sufría de agnosia y de epilepsia, y más de una noche la habían encontrado tras la balconada. Warlock trasnochaba entre láminas de celulosa y pensaba que la muerte no existe como existen los almendros, o las hayas, o las tostadas con chocolate. Vivían en Dumbelton, junto al río donde lanzan al malo de las películas de tiros, una zona tranquila construida en forma de luna pero sin lado izquierdo. Una noche de noviembre las calles de la ciudad se ramificaban ausentes, poseídas por el determinismo de aquel martes sin nombre que parece hubiera amanecido con el único propósito de mermar espíritus. Tras las últimas luces, sin embargo, Warlock salió a vagar y divagar sobre los hombres, o sobre él, o bajo el cielo. Lo más probable es que el vacío que implosionaba entre sus vísceras no fuera más que simple y llano hambre, pero algo cada mañana, al hojear la prensa, le soplaba tras la oreja a modo de advertencia. Dónde duerme la espiral de los cuadernos, se preguntaba agitado el muchacho, queriendo saber cómo compartimenta el destino las cucharadas de té. Junto a la estatua del bombín, los bancos de la plaza hacían piña en torno a la compasión de un pequeño fuego, ajenos al paso meditabundo de aquel efebo de cabellos cobrizos. La noche se imponía férrea, decidida a ocultar respuestas, al tiempo que el quinteto caducifolio entonaba una marcha nihilista ante la que Warlock sólo respondía apresurando la marcha. De pronto, un pasquín que navegaba sobre las cornisas y los miedos llega a parar a la escalinata de la nota amarga, frente a los botines del muchacho. Rezaba así “Respira. No es más que efervescencia y pragmatismo. Ahora, menos es más, es el mañana. Allí, más será menos, y menos vivirás”.
...y con este breve relato que anteanoche encontré bajo mis sábanas presento, por enésima vez, un nuevo blog a mis fans de todo el mundo. Creo que estoy teniendo un dejá-vu... Bromas aparte, espero que esté a la altura, Francisco. A partir de próximas publicaciones me dedicaré a los contenidos de la asignatura, que es a lo que viene esto.
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